Un rojo desabrido y el verdadero manjar del azul

El jefe de Horticultura de la EEAOC, Ramiro Lobo, pondera las condiciones de los Valles para la producción de frutillas y de arándanos.  En lo que refiere a las producciones tucumanas con gusto aguado, Ramiro Lobo pone la mira en la frutilla. “El problema radica en que la frutilla primicia de nuestra provincia se produce de junio a noviembre. En consecuencia, durante meses que con días que tienen cortos períodos de luz. Y con poca diferencia entre el día y la noche. El resultado es un fruto con poco sabor y aroma, que son dados por los aldeidos y las cetonas. En cambio, si uno se encuentra con una frutilla producida en Tafí del Valle, por ejemplo, el olor de la fruta es magníficamente impregnante”, explica el jefe de Horticultura y otras alternativas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres. (Fuente: La Gaceta: Domingo 22 de enero de 2012)

“Justamente, si el productor se traslada a un valle de altura y produce frutilla de noviembre a abril, en condiciones de días largos y una diferencia de temperatura de 16 grados, en promedio, entre el día y la noche, el resultado va a mejorar notablemente”, puntualiza.

Frío y altura
Lobo explica a LA GACETA que, justamente, la Estación Experimental se encuentra probando actualmente variedades de arándano con alto requerimiento de horas de frío en Tafí del Valle. “La idea es tener la fruta durante los meses de enero a abril. Los resultados preliminares que estamos obteniendo consisten en una fruta con mayor cantidad de sólidos y con una excelente firmeza. Lo cual se explica por las condiciones de luz y de temperatura de los Valles”, remarcó.

Entonces saca una bolsa con arándanos tafinistos y convida. Sólo para demostrar que el color azul ya tiene un sabor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *