(Fuente: La Gaceta) En 1920, Cristóbal M. Hicken pidió al sabio tucumano Miguel Lillo referencias sobre la tarea de Tucumán en materia de ciencias naturales. La larga respuesta de Lillo, del 31 de agosto, tiene párrafos reveladores sobre la escasez.
Refería por ejemplo que “en la Universidad hay una cátedra de Botánica a cargo de Fidel Zelada: es para los estudiantes de Farmacia y nada más. Hay un laboratorio con unos microscopios, pero no hay absolutamente nada de museo y herbario. No han salido aficionados; los estudiantes, lo que quieren es Sigue leyendo

