El rendimiento cultural de garbanzo cayó un 25% en la provincia debido a los efectos climáticos

(Fuente: La Gaceta Rural) La temporada 2012 estuvo motivada por la demanda y el buen precio. La sequía, sin embargo, complicó la siembra de la leguminosa.

El cultivo de garbanzo (Cicer arietinum L.) representa en el Noroeste Argentino (NOA) una alternativa válida, no sólo para la zona de regadío, sino también para las regiones subhúmedas-húmedas (pedemontanas), situación que se reflejó en los últimos años, en especial, en Tucumán, con un notable incremento de la superficie sembrada, según afirmó el doctor Oscar Vizgarra, coordinador del proyecto legumbres secas de la “Estación Experimental Agroindustrial “Obispo Colombres”.

En la campaña provincial 2012 se sembraron alrededor de 28.000 hectáreas. En las zonas de influencia, como el sudeste de Catamarca, oeste de Santiago y sur de Salta, trabajadas en su mayoría por productores tucumanos, se sembraron 40.000 hectáreas aproximadamente.

Se estima una superficie de 125.000 ha en el país, incluyendo a Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Chaco.

En la temporada de este año, la siembra de garbanzo estuvo motivada por la demanda y el buen precio. Sin embargo, la conocida situación de sequía ocurrida en el verano incidió en la poca humedad de los suelos en el momento de la siembra, que a pesar de las lluvias importantes que ocurrieron en el mes de abril, que determinaron la decisión de siembra, no fueron suficientes para contar con un perfil de humedad adecuado.

El cultivo se vio afectado a lo largo de su ciclo por la falta de precipitaciones, presentándose algunas lluvias de poca importancia en el mes de septiembre en algunas zonas.

Otro factor determinante fue la ocurrencia de heladas, que a fines de agosto afectaron seriamente el cultivo en aquellos lotes en plena floración e inicio de fructificación. Las altas temperaturas y falta de humedad en el suelo durante los meses de septiembre-octubre determinaron que el tamaño del grano fuera más pequeño, lo que se vio reflejado en cosecha, encontrándose mayormente calibres de 6, 7 y 8. Las fuertes lluvias ocurridas a fines de octubre provocaron que la mercadería que se trilló fuera de mala calidad, determinando la presencia de granos lavados, blanqueados, manchados y revolcados, sobre todo, en aquellos lotes donde se aplicó desecante con anterioridad.

El rendimiento cultural estuvo muy por debajo de los obtenidos en las campañas 2010 y 2011, alcanzando en general, un rendimiento promedio de 700-900 kilogramo por hectárea (Kg/ha) en el este de la provincia; mientras que en el sur, en algunos lotes, fueron superiores. Se estima que las pérdidas en Tucumán fueron de un 25% del total del área sembrada y a nivel país, fueron de un 35%.

Con respecto a la comercialización, están registrándose en la actualidad buenos precios en los calibres grandes (9), rondando, procesado en U$S 950. El calibre 8 en U$S 520 y U$S 550, y el calibre 6 y 7, inferiores a U$S 450.

La comercialización se ha tornado lenta en el proceso de preparación debido a la baja calidad de la mercadería. La misma está dada por las inclemencias climáticas anteriormente citadas por lo que se necesitan máquinas especiales para la clasificación.

Los destinos de exportación más firmes de Argentina son: India, Turquía, Egipto, España, Portugal e Inglaterra. En su último informe, el Ministerio de Agricultura nacional señaló que la leguminosa se ha convertido en una opción dentro de los cultivos de invierno “muy interesante y gana terreno dentro de la rotación agrícola en las zonas centro y norte del país”

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