Las orugas dañan más en la floración y llenado de los cascabullos

(Fuente: EEAOC . publicado en La Gaceta) La oruga del cascabullo (Helicoverpa spp) es determinante en el cultivo de garbanzo, entre las plagas con mayor impacto. Por eso, deben hacerse monitoreos y observaciones frecuentes. Augusto Casmuz afirmó que la oruga Helicoverpa gelotopoeon y la Helicoverpa armigera forman parte del complejo de Helicoverpa spp. Ambas son especies que se caracterizan por ser polífagas, ocasionando daños a numerosos cultivos, y entre sus principales hospederos se halla el cultivo de garbanzo.

El técnico de la sección Zoología Agrícola informó que la Estación Experimental Agroindustrial “Obispo Colombres” (Eeaoc) viene realizando estudios tendientes a evaluar la fluctuación de esta plaga sobre el cultivo, observándose durante la campaña 2014 los siguientes aspectos:

Las abundantes lluvias registradas durante el otoño fueron en detrimento de las primeras camadas del complejo de Helicoverpa spp. Así, desde principios de julio y hasta mediados de agosto, fue baja la ocurrencia de larvas de esta variedad en el garbanzo.

“Desde mediados del mes de agosto y en adelante, se observó un incremento de los valores de captura de adultos de Helicoverpa spp. con trampas de feromonas, que fueron acompañados de un aumento de los niveles de huevos y larvas sobre el cultivo. La ocurrencia de un aumento de las temperaturas en dicho periodo, favoreció el desarrollo de esa plaga. Además, a finales de septiembre se capturaron posibles adultos de Helicoverpa armigera; el material que está siendo procesado para su correspondiente identificación taxonómica”, relató el técnico.

Actualmente, el garbanzo se encuentra atravesando las fases reproductivas correspondientes a la floración y llenado de los cascabullos, etapas donde las orugas de Helicoverpa spp. ocasionan los daños de mayor importancia sobre el cultivo, al alimentarse de flores, cascabullos y los granos del garbanzo. En las etapas de llenado de granos, las larvas perforan los cascabullos, introduciéndose en los mismos para consumir los granos.

•Monitoreo: con una frecuencia al menos semanal, y en el monitoreo con paño, prestar especial atención a las orugas chicas que pliegan los foliolos y pueden pasar desapercibidas, o bien ser arrastradas por el viento. La observación de adultos de Helicoverpa spp. y de huevos sobre el cultivo es aspecto indicativo de la evolución de esta plaga sobre el cultivo que puede contribuir a su monitoreo.

•Control: se debe tratar de no llegar a situaciones donde coexistan la predominancia de larvas grandes con cascabullos llenando granos. Entre los insecticidas a emplear, se mencionan a los reguladores del crecimiento (IGR) y a las diamida antranílica, que ofrecen un control aceptable, siempre y cuando sean aplicados con predominancia de larvas chicas, observándose un mayor periodo de protección o “residualidad” en estas alternativas.

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