
(Fuente EEAOC, Publicado en La Gaceta) Según técnicos de la Eeaoc, el mantenimiento del RAC produce un ambiente desfavorable para la polilla del brote. Monitoreo y control de la oruga Pseudaletia Unipuncta
Existe en la actualidad un amplio consenso sobre los beneficios que produce el mantenimiento del “residuo agrícola de cosecha” (RAC) en la productividad del cultivo de la caña de azúcar.
En el caso de las plagas, el mantenimiento del RAC genera un ambiente desfavorable para la aparición de la polilla del brote Elasmopalpus lignosellus, para la cual existen muy pocas herramientas de manejo.
Sin embargo, a partir de estudios realizados por los técnicos de la Sección Zoología Agrícola de la Eeaoc, Analía Salvatore, Marcos Isas, Pilar Pérez, Saúl Figueroa, Diego Bravo y Gerardo Gastaminza, se observó en los últimos años una mayor frecuencia en los ataques de la “oruga militar verdadera” Pseudaletia unipuncta, la cual está relacionada con la presencia del RAC en aquellos lotes cosechados de manera temprana.
“La población de este insecto se incrementa con inviernos benignos (como el del presente año) y escasez de lluvias en primavera. Esta plaga causa pérdidas en el rendimiento cultural al alimentarse de los brotes pequeños, disminuyendo la población de los mismos en el arranque del cultivo”, remarcaron los profesionales.
Al respecto, recomendaron monitorear los cañaverales cosechados al inicio de la zafra; esta práctica debe realizarse quitando el rastrojo y observando la presencia de las larvas sobre el suelo. Sí no se observan orugas, un buen indicador de su presencia es el excremento de color verde, acompañado de brotes comidos.
Para el control químico coinciden en la aplicación terrestre de algún piretroide (cipermetrina, deltametrina, lambdacialotrina, etc.) o fosforados (Clorpirifos). “Para obtener la máxima eficiencia, la aplicación debe hacerse en horario nocturno, con un volumen de caldo no inferior a los 150 litros por hectárea, para poder atravesar la maloja presente en el surco”, ecomendaron. “El control cultural se basa en picar el rastrojo, ya que se eliminan las condiciones que necesitan las orugas y se las expone a la acción de los enemigos naturales”, añadieron los especialistas.
Oruga militar
La Pseudaletia unipuncta (Haworth) es conocida vulgarmente como “oruga militar verdadera”. Su nombre se debe a que generalmente se presentan en forma masiva, desplazándose como un gran frente que puede abarcar varias hectáreas, dañando las hojas, brotes y tallos tiernos.
En 1998 se detectaron importantes daños por orugas defoliadoras en brotes de caña de azúcar de lotes ubicados en el departamento Cruz Alta. Durante la campaña 2006-2007 fue reportado el ataque de esta oruga a principios de septiembre, en una finca localizada en la ciudad de Alberdi.
Cuando los lotes están muy atacados se puede observar que las hojas más desarrolladas están comidas, y en algunos casos queda solo la nervadura principal. También se observa que los brotes tiernos fueron cortados a pocos centímetros del suelo o totalmente destruidos. Otro hospedero alternativo es la grama y el pasto ruso en el estado de brotación.
Se deben monitorear los lotes cosechados en verde (dejando la cobertura de malhoja) a inicios de la zafra. Se eligieron los lotes con este sistema de cosecha debido a que la presencia del rastrojo en la superficie brinda protección a las larvas invernantes durante el período de bajas temperaturas.
El monitoreo consiste en contar el número de brotes sanos y afectados en 5 metros lineales de surco elegidos al azar. En el caso de los especialistas de la Eeaoc, se tomaron cinco muestras por lote contando desde la cabecera del surco a los 20, 40, 80 y 120 metros, separadas entre ellas por 10 surcos.
La evaluación se debe realizar durante los meses de agosto y septiembre. Se realiza en esta época teniendo en cuenta el aumento de las temperaturas, lo que incrementa la actividad de las larvas invernantes.
El ataque de Pseudaletia unipuncta produce la pérdida de la primera camada de brotes que emergerán en la primavera. Esto trae como consecuencia el debilitamiento de la cepa y el menor número de tallos primarios que llegarán a cosecha. Lo que a su vez trae aparejado una disminución en el rendimiento cultural del cañaveral.
Cuando se realiza el monitoreo en forma tardía (fines de octubre o principios de noviembre), el daño que se presenta es: falta de brotes jóvenes, hojas de brotes viejos comidas y presencia de meconias secas en el fondo del surco.
Un sistema que permite disminuir las poblaciones de larvas en el campo es la incorporación del rastrojo, con lo cual se logra perturbar las condiciones ambientales favorables y evita que las larvas cumplan su ciclo.
Se recomienda la aplicación terrestre con alto volumen de agua. No usar menos de 150 litros de agua por hectárea, para favorecer la llegada del producto.
La aplicación debe hacerse en horario nocturno, momento en el cual es mayor la exposición y actividad de la plaga.
Se sugiere la aplicación de piretrina (deltametrina, lambdacialotrina, cipermetrina, etc) con una dosis de 120 a 150 cm3/ha.
También se puede usar Clorpirifós con una dosis de 250 cm3/ha. Estos productos aplicados correctamente demostraron una gran eficiencia de control.
Para mayor información sobre el tema, los interesados pueden contactarse a través del e-mail: zoología@eeaoc.org.ar, o a través del teléfono 0381 -4521000, interno 150, o consultar también en página web de la institución: www.eeaoc.org.ar.