“Hay que cambiar paradigmas e implementar sistemas que se extiendan más de una campaña”

(Simposio de Malezas, entrevista exclusiva al Ing. Ignacio Olea  | Fuente: La Gaceta ) Ignacio Olea (Eeaoc) hizo un balance de los aspectos que más preocupan, hoy, al productor agrícola. Más ciencia y tecnología.

La problemática que vienen generando las malezas resistentes que aparecen en los sistemas productivos del NOA genera discusiones y debates permanentes, ya que el problema necesita soluciones que aminoren los problemas, y que generen nuevas herramientas para controlar las malezas resistentes o tolerantes y a las malezas en general.

Respecto de las actividades desarrolladas durante los dos días que se discutieron temas relacionados a las malezas, el jefe de la Sección Malezas de la Eeaoc, Ignacio Olea se refirió al tema de la siguiente manera en diálogo con LA GACETA Rural.

– ¿Cuáles fueron las conclusiones al final del Simposio?

– Las conclusiones del Simposio, a cargo de Fernando García Frugoni (Aacrea), Pablo López Anido (Aapresid) y Oscar Ricci (asesor privado), recomendaron a la audiencia no volver a creer en soluciones fáciles, porque aunque utilicen un mezcla de herbicidas con diferentes modos de acción, si lo hacen de manera reiterada encontrarán un biotipo resistente.

Enfatizaron en la aplicación de la diversidad en los manejos: cultivos de cobertura, pasturas, otros cultivos estivales y la existencia de programas sostenidos en el tiempo.

También insistieron con que las soluciones deben encontrarse regionalmente, y aconsejaron el agrupamiento de los productores en programas de asistencia y desarrollo técnico.

– ¿Hay estrategias y/o recetas definidas para enfrentar a las malezas más resistentes?

– Uno de los temas que quedó claro en el Simposio, es que no se deben esperar recetas, porque cada situación es particular.

El técnico toma conocimiento de la aptitud de diferentes herbicidas para el control de las ‘especies problema’ de su lote y, con ellos, establece una estrategia de manejo, en un programa cuya rentabilidad depende de la continuidad en las campañas siguientes. Actualmente en el país se incrementó el uso de herbicidas residuales y graminicidas, sin que se aprecie una disminución en el crecimiento de la superficie infestada con especies resistentes al glifosato, porque no se están utilizando correctamente.

Por eso, en el Simposio tratamos de brindar conocimientos sobre la biología de las malezas y las particularidades y aptitudes de diferentes herbicidas.

– ¿Hubo una explosión de malezas resistentes? ¿Puede definir a partir de qué momento, de que año se produjo? ¿Se debió a la explotación intensiva, a la disminución de la rotación?

– Las poblaciones de malezas tolerantes y resistentes al glifosato fueron creciendo paulatinamente en diferentes lotes, la explosión coincide con la fase exponencial del crecimiento poblacional. Si se persiste con el mismo manejo, el problema será peor.

 

En el NOA, por su régimen de lluvias, prevalecen los cultivos y malezas estivales y, en ese sentido, el monocultivo de soja resistente a glifosato sirvió para seleccionar las especies que hoy son problemas.

No hay que olvidar que ‘las derivas de ese producto’ no contribuían al cultivo del maíz convencional, donde era posible utilizar otros herbicidas, y cuando éste fue resistente, también aportó al incremento del problema.

La falla fue no diversificar los sistemas de manejo de malezas, porque como bien vimos en el Simposio, aunque rotemos modos y mecanismos de acción en los herbicidas, con dos cultivos (soja y maíz), solo demoramos la aparición de nuevos problemas.

– ¿La explotación intensiva de los campos con granos y la escasa rotación con gramíneas son una de las causas que provocan la aparición de estas malezas resistentes? ¿Puede mencionar cuáles son los otros factores?

– La siembra de un solo cultivo al año no puede considerarse una explotación intensiva. La rotación con gramíneas, para ser practicada, debía integrarse con los escasos proyectos regionales para su consumo, porque esa producción no podía llegar al puerto de manera rentable. Tampoco existió un subsidio del Estado para promoverlos, pero me queda la duda si ese apoyo hubiera disminuido la superficie sembrada con soja.

– Hay que conocer las fortalezas y debilidades de las malezas.

– Tenemos que manejar a todas las malezas y para ello debemos conocer sus debilidades, fortalezas y dónde se encuentran. Por eso, el factor más importante del problema que analizamos, fue creer en la inexistencia de malezas no controlables por el glifosato y perder la capacidad de observación de su crecimiento poblacional.

Es bueno preguntarse si cuando recién aparecían, hubiéramos comenzado a practicar el manejo integrado de las mismas.

– ¿Y el futuro?

– Las entidades y especialistas que participamos de la organización del Simposio, nos propusimos mirar para adelante. Por eso, el nombre del evento no incluyó a las palabras resistente y tolerante.

Estamos propugnando el cambio de los paradigmas seguidos hasta ahora en el manejo de malezas, y que se trata de implementar sistemas que van más allá de una sola campaña.

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