(Fuente: EEAOC, entrevista al ingeniero Ramiro Lobo, Jefe de la Sección Horticultura. Publicado en la Gaceta Rural)
La inversión original para hacer trufas es un poco costosa. Hay que cerrar el terreno con un alambre importante y con una base de cemento. Esto es esencial, porque cuando los carpóforos (trufas), que es el hongo comestible, están maduros, emiten un olor muy fuerte que atrae sobre todo a los cerdos desde kilómetros de distancia, y si no se cierra con mucho cuidado todo el perímetro, se lo comen los animales y peligra la cosecha.
También se debe implementar un sistema de riego por goteo hasta que se instalen las plantas. Después de eso, una trufera puede durar unos 60 años. Una vez que ya están las plantas, lo único que hay que realizar es un pequeño mantenimiento entre las trochas.
Mediante el proyecto ITI (Prosap), se realizó un estudio detallado de costos y la idea es conseguir una línea de crédito asesorados por el IDEP y la Provincia, que permita a los pequeños productores radicar el cultivo y que tengan una amortización razonable.
En cuanto al rendimiento, el estudio de costo estimó un aproximado de 40 kg por hectárea, un valor que puede variar según el año y las condiciones del clima.
Continuando el interrogatorio, Ramiro Lobo continuó respondiendo a las consultas realizadas.
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