(Fuente: www.norteeconomico.com.ar) El titular de la cartera de Desarrollo Productivo subrayó los aspectos más salientes de la recientemente aprobada Ley del Azúcar.
El ministro Desarrollo Productivo, Jorge Feijóo, destacó los puntos más importantes de la Ley del Azúcar aprobada por unanimidad por los legisladores la semana pasada.
“El gobernador (José Alperovich) ha sido muy preciso en sus declaraciones. No le ha faltado ni le sobró una palabra cuando dijo que si los industriales hubieran cumplido los acuerdos no hubiera sido necesaria la ley”, manifestó Feijóo al plantear la iniciativa del poder ejecutivo de regular la actividad.
El titular de la cartera de la producción, sostuvo que “hay que tener presente que hace un año y medio el azúcar había llegado a los 210 pesos, es decir, que el sistema de acuerdos entre los industriales y productores venían funcionando y desde el gobierno se acompañó. Sin embargo, cuando estos acuerdos no se cumplieron en las ultimas 2 zafras- a finales del 2011 y del 2012- se perjudicó la actividad y el valor de la bolsa sufrió una depreciación llegando a costar 130 pesos aproximadamente”.
El ministro destacó que el gobierno tiene dos responsabilidades en este tema: la primera responsabilidad es el abastecimiento del mercado interno; la segunda es el sostenimiento económico de la actividad y para que eso no ocurra los excedentes no tienen que estar sobreofertados en el mercado. “La actividad azucarera tiene muchos problemas, pero esta Ley se concentra en resolver el problema de los excedentes porque es lo que ha provocado la caída del precio”, indicó.
Agregó que cuando los acuerdos no se cumplen “los pequeños productores son los primeros que se perjudican porque el que tiene mayor escala productiva tiene mejores condiciones para negociar su caña, su producto con el industrial; y la mejor negociación, la de mayor escala, repercute en la de la menor escala; entonces, en este caso el pequeño productor es perjudicado en volumen, en rendimiento y en precio”.
La Ley, además de imponer un mecanismo de trabajo sobre los excedentes, tiene un artículo que es central en la defensa del interés de los pequeños productores. Este es el artículo 15, que obliga a todos los ingenios y destilerías a implementar los sistemas de control sobre la molienda, la producción, los laboratorios y el transporte que establezca el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol.
La autoridad de aplicación de la ley es el Instituto el cual estará conformado por un directorio de 6 miembros: 2 que representan al gobierno, 2 que representan a los industriales y dos al sector cañero. De esta manera las áreas que agrupan a industriales y cañeros elevarán su propuesta para que el Gobernador avale la designación de las personas que conformarán este ente que es autárquico.
Al respecto Feijóo aclara que: “el Instituto y la ley no habla sobre precios, sobre valores del negocio de los particulares, no tiene ninguna injerencia en la libertad comercial y en la propiedad, solo habla de físico, de azúcar; pero para poder determinar la cantidad de físicos tenemos que ser precisos en el control de la industria, cuanta caña se muele, cuanto es el rendimiento, cuanta azúcar y cuanto alcohol se produce”.
Otra cuestión que es central para el titular de la cartera de desarrollo productivo en cuanto a la ley y la defensa del pequeño productor es la creación de un Depósito Fiscal, un lugar donde tanto los industriales y los productores depositarán el porcentaje de excedente producido. “Antes, el sector industrial acordaba un porcentaje de azúcar que se le retenía a los cañeros para ser destinado al mercado externo, una vez retenida esta cantidad ya estaba perdida para el cañero, estaba en una bolsa inidentificada. Ahora a partir del Depósito Fiscal, bajo la guarda del Instituto- y no de los industriales- el excedente producido no pierde identificación, se sabrá que azúcar es de cada quién; luego, el instituto libera el excedente cuando ya se haya determinado su destino”.
Finalmente, el ministro resaltó la esencia y la importancia de esta ley al sostener que la actividad azucarera. “Es una actividad que tiene repercusión desde los principales centros urbanos de la provincia hasta la ruralidad profunda. Atraviesa todos los quehaceres, todos los servicios, todos los pueblos de manera que Tucumán vibra con esta actividad, y la responsabilidad es muy grande y es de todos; esto quedó demostrado en la votación unánime en la legislatura, y habla del esfuerzo del gobierno de llegar a esta instancia con una ley que tiene consenso”, concluyó Feijóo.