(Fuente: www.suenaacampo.com) El Lic. en Economía Eduardo Robinson, en entrevista con Suena a Campo comentó cuales son las perspectivas para este año, y realizó un balance del año que se fue, en términos económicos y financieros para el sector agropecuario.
“Hemos terminado un año muy turbulento, que comenzó con perspectivas de recuperación de la economía y de continuar con todo lo que se gestó en la segunda mitad del 2017, proseguir la dinámica económica con inversión, con caída del riesgo país, con un dólar atrasado, lo que traía complicaciones para todo el sector exportador y agrícola que también veía como se incrementaban los costos de producción en dólares”, opinó el especialista al comenzar su análisis.
Pero, a partir del mes de mayo, las circunstancias empezaron a modificarse, producto de una combinación de factores externos. “Básicamente la suba en la tasa de interés internacional, que produjo una salida muy grande de capitales de Argentina, comenzó a presionar en el tipo de cambio, con una aceleración en la tasa de inflación, que llevó a que dicha inflación terminara el año pasado cerca del 50% en el índice de precios al consumidor y con un tipo de cambio que ha tenido una devaluación de arriba del 100%”, explica Robinson y agrega, “esto trajo algo de alivio al sector exportador, pero con una situación fiscal débil que llevó a que el gobierno volviese a poner retenciones al sector, lo cual quitó esas buenas perspectivas para este año comenzó”.
La buena noticias es que a partir de enero, las circunstancias financieras comenzaron a revertirse; el dólar mostró una tendencia a la baja en las primeras semanas del año, lo que llevó a que el Banco Central tuviera que comprar dólares, precisamente por el esquema monetario- cambiario que se ha montado a partir de octubre del año pasado. Sumado a esto, las perspectivas de cosecha son bastante mejores que el año pasado.
“Precisamente en 2018 el efecto de la sequía llevó a que la economía perdiera ingresos de alrededor de 10 mil millones de dólares, y esto también fue uno de los factores que produjeron la brusca devaluación de la moneda argentina con respecto al dólar” manifestaba el especialista.
Con respecto al 2019, dijo que: “ya se produjeron las primeras subas de combustible, las subas de tarifas y por supuesto las retenciones, van a hacer que todo quede en manos del volumen de la cosecha, la cual se espera que sea bastante superior a la del año pasado y que será el primer motor que empiece a dinamizar la economía argentina, que se espera que este año sea bastante mejor que el año que el 2018, precisamente por la dinámica que puedan mostrar los sectores exportador, agrícola, minero y energético”.
Con respecto a este año electoral, el Licenciado opinó que el dólar va a ser una variable fundamental para la campaña política, y de esa manera entendemos que el tipo de cambio va a mostrar alguna inestabilidad – sobre todo mayor volatilidad a medida que vaya acercándose la fecha de las elecciones – pero que están dadas las condiciones para que no se observe tanta variabilidad como ocurrió el año pasado. “No vamos a ver un tipo de cambio estático, pero si tenemos que proyectar al dólar, hacerlo por ejemplo, acompañando la tasa de inflación que en el primer cuatrimestre del año va a estar alrededor del 2,5% mensual, pero que a partir de abril puedan converger por debajo del 2%, y 1,5% a mediados de año” comentó el Licenciado.
Respecto a los créditos, dijo que los distintos sectores reclaman al gobierno la moderación de la tasa de interés para lograr dinamizar la producción. “Se cree que si esta dinámica que hemos descripto antes, donde el dólar tendrá movilidad pero no la variabilidad que tuvo el año pasado, es muy probable que la tasa de interés comience a bajar como ya está sucediendo, y ésto le dé oxígeno al crédito y al sector privado. Sin embargo, se debe ser muy cautos en los gastos ya que el acceso al crédito va a resultar muy costoso en los próximos meses”.