LAS BPA SERÁN OBLIGATORIAS DESDE EL 2020

(Fuente: Agronoa) Se establece como plazo el 2 de enero de 2020 para el sector frutícola y el 4 de enero de 2021 para el hortícola.

Desde el primer día hábil de enero de 2020 los productores de frutas en nuestro país deberán acreditar que cumplen con las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), lo mismo deberán hacer, un año más tarde, los productores hortícolas. Así lo dispuso la Resolución Conjunta 5/2018 de las Secretarías de Gobierno de Agroindustria y Salud, a través de las áreas de Alimentos y Bioeconomía, y de Regulación y Gestión Sanitaria, que estableció la incorporación al Código Alimentario Argentino (CAA) las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en la producción frutihortícola.
La Resolución establece que “toda persona física o jurídica responsable de la producción de frutas y hortalizas deberá cumplir con las BPA cuando se realicen una o más de las actividades siguientes: producción primaria (cultivo-cosecha), almacenamiento hasta la comercialización dentro del establecimiento productivo, a excepción de aquellos registrados como empaques”.
“Las BPA se orientan a la sostenibilidad ambiental, económica y social para los procesos productivos de la explotación agrícola que contribuyen a fortalecer la calidad e inocuidad de los alimentos y de los productos no alimenticios”, explicaron desde el Departamento de Gestión Ambiental del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Cada productor debe estar inscripto en el Registro Nacional Sanitario del Productor Agropecuario (Renspa) con el cual podrá acceder a la confección del Documento de Tránsito Vegetal (DTV) que permite seguir la trazabilidad del producto a lo largo de la cadena.
Entre los requisitos básicos para las BPA se incluye la obligación de utilizar productos fitosanitarios autorizados por el Senasa en sus envases originales y para los cultivos permitidos.
Entre otras especificaciones la norma regla que estos productos deben almacenarse en un depósito específico, cerrado con llave, separado de otros enseres y aislado de lugares donde se produce el cultivo o donde se manipula y/o conserva el producto cosechado, a fin de evitar la posibilidad de contaminación.
Los productores también deberán implementar medidas eficaces que garanticen que el agua a ser utilizada en la explotación cumpla con los requisitos establecidos en el CAA para higiene y consumo de personal.
Los fertilizantes orgánicos, enmiendas y sustratos adquiridos a terceros utilizados deben estar registrados en el Senasa, mientras que aquellos “producidos por el responsable de la producción primaria deben someterse a tratamiento, compostado u otros, que minimicen el riesgo sanitario”.
La norma prohíbe el uso de residuos cloacales y de pozos sépticos, como enmiendas orgánicas, y de enmiendas orgánicas sin tratamiento.
También especifica que los productores deberán contar con la asistencia de un técnico /profesional para asesorarse en la implementación de las BPA. La capacitación de los asistentes técnicos será obligatoria a través de un curso con certificado oficial y actualización periódica.
“El establecimiento de la obligatoriedad de las BPA en nuestro Código Alimentario tiene por objetivo procurar la seguridad alimentaria, cumpliendo ciertos principios básicos por parte de los productores que permitan dar mayores certezas al consumidor respecto del origen y calidad de los productos que adquieren”, señaló el subsecretario de Alimentos y Bioeconomía, Andrés Murchison.
Esta norma alcanza a casi 400.000 productores frutihortícolas que explotan una superficie aproximada de 1.000.000 hectáreas y producen entre 16 y 18 millones toneladas anuales y cerca de US$ 2.800 millones en concepto de exportaciones, cifra que no incluye papa ni legumbres.
Acompañamiento técnico
Los organismos nacionales iniciaron un trabajo para generar capacitadores a través de una plataforma virtual para profesionales y técnicos, quienes trabajarán con productores frutihortícolas en todo el país, para la adopción de sistemas de producción sostenibles con miras a propender a la inocuidad de las frutas y hortalizas que se consumen frescas, y a la preservación y manejo racional de los recursos suelo, agua y energía.
Se espera que los establecimientos frutihortícolas comiencen a implementar las BPA para llegar en el periodo establecido en la norma con el universo de productores alcanzados y con los puntos centrales ya implementados.

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