Tucumán necesita darle valor agregado a la soja

Combustible verde. El Programa de Bioenergía de la EEAOC trabaja en la producción de biodiesel, que si bien podrá tener una producción a nivel comercial, ha sido planteado con carácter demostrativo.                                                                                         

Las diferentes crisis que se dieron y se dan en el tiempo producen impactos negativos para las economías, y generan inconvenientes a los productores primarios de alimentos del país y, por supuesto, de nuestra provincia. La producción de granos es la que siempre siente los vaivenes de las economías del mundo y las necesidades de alimentos que tienen todos los países. Pero sobre todo, dependen de las necesidades de las industrias manufactureras de alimentos que tienen como insumo principal a los granos.  En la presente campaña se estima que se sembraron en Tucumán unas 230.000 hectáreas con soja, con una producción muy mala e irregular debido a que la sequía golpeó muy fuerte a la oleaginosa, como también al maíz y al poroto, por lo que se espera que los rendimientos finales serán muy inferiores a los obtenidos el año pasado. (Fuente: La Gaceta Rural)Con la campaña de trilla de soja casi finalizada se estima que los rendimientos rondan en promedio los 1.400 kg por hectárea, pero realmente se debe esperar que las instituciones den el número final obtenido. Es por ello importante, aún con los resultados a la vista, buscar la incorporación de valor agregado a las producciones de granos en nuestra provincia, sobre todo con los resultados actuales que tiran por la borda cualquier producción. Por ser la soja un cultivo extensivo, con poca generación de mano de obra, su efecto en la economía provincial es menor del que podría lograrse al ser industrializada en Tucumán.

Actualmente, existen muchos agronegocios de productos diferenciados, y con valor agregado, que encontraron en la exportación una salida viable, y por qué no también en el mercado local una salida estable y confiable de sus productos, frente a un mercado de commodities local complicado. Ver en el mundo de la producción de granos un proceso de industrialización que genera un valor agregado al grano, es pensar con optimismo en el futuro.

Las industrializadoras de soja requieren inversiones de magnitud importante, que no se visualizan y pueden realizarse en el corto plazo en Tucumán.

Combustible verde
Por otro lado, la Ley 20.093, conocida como Ley de Biocombustibles, contempla beneficios para la elaboración de biodiesel, un combustible renovable que puede producirse a partir de aceite de soja, para aquellos casos en que sea elaborado en pequeñas y medianas empresas, por productores agropecuarios o en áreas de economías regionales. Tucumán no tiene en su territorio yacimientos de hidrocarburos ni destilerías que los procesen, y toda su producción agrícola está basada en operaciones que demandan gasoil para su realización. Es imposible imaginar producciones de caña, citrus o granos sin este combustible. A esto hay que agregar, que los traslados de cosechas, tanto desde campo a fábrica, como hacia los puertos, se hacen con gasoil.

Por otra parte, la provincia es deficitaria en la producción de los diversos tipos de alimentos de origen animal, que su población demanda, y no existen tierras disponibles para realizar estas producciones a campo. Por todo esto, resulta muy importante para Tucumán industrializar la soja producida en su territorio, ya que los productos más sencillos de obtener en plantas PyME, expeller y aceite, son apropiados para encarar proyectos de producción animal y de elaboración de biodiesel.

Felizmente, existen instituciones y organismos del Estado y del sector privado que trabajan para llevar adelante un proceso de incorporación de valor agregado a la producción de soja.

Están trabajando
El Programa de Bioenergía de la EEAOC trabaja en la producción de biodiesel, que si bien podrá tener una producción a nivel comercial, ha sido planteado con carácter demostrativo. También existe interés en que productores locales y cooperativas se sumen a este tipo de producciones.

En forma permanente se ofrecen disertaciones en el país, y algunas se dan en la provincia, sobre los referido a la industrialización de granos para la producción de expeller, biodiesel, concentrados proteínicos, alimentos para uso humano y energía para su venta a la red, productos todos posibles de obtener a partir de la industrialización de soja en PyME.

Este tipo de modelo productivo, de moderado nivel de inversión y operación sencilla, puede implantarse en Tucumán no sólo como una manera de agregar valor a la soja tucumana, sino, además, como forma de generar trabajo en zonas rurales. Permite producir un combustible apto para usar en todo tipo de motores empleados en tareas agrícolas y transporte de cosechas y mercaderías.

El objetivo que hoy debemos tener como productores de alimentos, es lograr mejorar la calidad y dar un valor agregado a lo que producimos, logrando mejorar la competitividad de nuestro negocio y, por supuesto, mejorar nuestra rentabilidad.

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