La provincia debe potenciar la horticultura

La horticultura en Tucumán, con una producción muy importante a nivel nacional que aporta cerca de un 9% al mercado nacional, todavía tiene un significativo margen para seguir creciendo. (Fuente: La Gaceta Rural/Viernes 20 de enero de 2012)

Lamentablemente, tiene también una serie de problemas de diversas índoles que detienen su crecimiento. Es por ello que el alto potencial del sector hortícola merece el replanteo técnico, estructural y social buscando de alguna manera a solucionar las barreras que detienen su crecimiento y desarrollo.
La actividad hortícola en la provincia es fuertemente minifundista y se basa en producciones de primicias en diferentes zonas, gracias a sus características agroecológicas o al uso de cultivos forzados y de altos costos. La producción se destina prácticamente en su totalidad al consumo en fresco y el único valor agregado consiste, salvo contadas excepciones, en un empaque rudimentario y poco mecanizado.
Algunas actividades, como la producción de papa, tienen parte de su cosecha destinada a la industria de chips o bastones, que algo ayuda a la golpeada actividad.
Es por ello necesario transformar el modelo productivo actual en producciones más extensivas, con mayores superficies, mecanización, packing y la industrialización, incorporando valor agregado de sus productos.
No hay dudas de que debe tenerse un adecuado estudio de mercado que indique cuales son los mercados de destino, tanto en nuestra provincia, el país y el mundo, para que lo que se produzca en el futuro tenga un destino cierto. Pero para que esto debe funcionar adecuadamente se necesita una logística de un altísimo costo como la cadena de frío y de flete.
Por suerte, desde hace dos campañas, el cultivo de arándanos tucumano logró utilizar el aeropuerto para que los esfuerzos económicos y humanos fueran disminuidos en sus costos.
Por otra parte, Tucumán tiene un alto desempleo, que muchas veces es escondido por los planes sociales, que se incrementa año a año con la acelerada mecanización de la producción azucarera. La actividad hortícola, sin embargo, tiene una gran demanda de mano de obra, y crecería aún más, si se complementan y articulan la producción primaria, la industrialización y comercialización en este sector.
Pero esta fuerte demanda de mano de obra intensiva entra en competencia, por así decirlo, con los planes sociales que están distribuidos de a miles por todo el territorio provincial.
En este sentido solo los ejemplos valen. En las campañas pasadas de arándanos, frutillas y limones, la necesidad de mano de obra fue importante y la faltante fue notable, a decir de los productores.
Por otro lado, en un mercado globalizado, los productos primicias han perdido la importancia que tuvieron en otras épocas.
Actualmente, la falta de algún producto es cubierta rápidamente por países vecinos u otras zonas del país y el uso de nuevas tecnologías; esto disminuye marcadamente las diferencias de precios entre la producción primicia y la de temporada, en la que la papa, pimiento y tomate son en general los más afectados.
Las nuevas tendencias en el consumo de alimentos -comidas congeladas, preprocesadas, entre otros- plantean diversas y novedosas alternativas de industrialización cuyas factibilidades técnico-económicas y comerciales son necesarias ajustar, analizar y/o desarrollar.
Por esto es necesario adoptar innovaciones tecnológicas a fin de aprovechar las posibilidades del mercado externo y la industrialización.
En la última década el interés del hombre por volver a una forma de vida más cercana al estado natural, ha provocado un verdadero auge de la cultura naturista; dietas sanas, bajas en calorías y elaboradas con comestibles de origen orgánico, están de moda. También la incorporación de la mujer a la fuerza laboral produjo cambios en los hábitos de consumo.
La mujer y también el hombre moderno requieren productos frescos, elaborados o semielaborados que faciliten su trabajo y permitan mayor disponibilidad de tiempo para el cuidado de la familia y el ocio. Las tendencias en el consumo indican que las frutas y hortalizas deben seguir creciendo, debido a la necesidad de consumir sano y las actuales condiciones de estrés que sufre el hombre por sus diferentes actividades, hacen que los consumos en fresco o semiprocesados de frutas y hortalizas baja, crezcan.

No hay dudas que se debe poner todo en esfuerzo para lograr ese objetivo y las instituciones de investigación como la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) y el Inta tienen un papel primordial.

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