(Fuente: rionegro.com.ar) Las exportaciones regionales de frutas hacia ultramar por los puertos de San Antonio y Bahía Blanca totalizaron, en este primer bimestre del año, las 51.118 toneladas. Este volumen representa una caída interanual del orden del 23% y un desplome del 45% cuando se lo compara con el promedio de los embarques consolidados de los últimos cinco años.
El 90% de las partidas corresponde a peras. El resto a manzanas y algunos frutos de carozo.
Teniendo en cuenta la evolución que muestra la estadística comercial del Valle, en este corto inicio de temporada, se podría anticipar que existe una desaceleración en la caída de los embarques.
Pero este 23% es algo engañoso. La tendencia vuelve a instalarse en niveles altos cuando se toman en cuenta todas las salidas que tiene nuestra fruta para ser colocada en los mercados de ultramar. Es así que computando las exportaciones que parten de los puertos de San Antonio, Bahía Blanca y los distintos puntos de Buenos Aires, los embarques frutícolas de peras y manzanas mostraron un desplome interanual del 43%.
El tema es simple. Durante el primer bimestre del 2014 cerca del 30% del total de la oferta exportable de pomáceas se embarcó por Buenos Aires. En esta temporada lo hizo sólo el 4%. Esto refleja, en valores absolutos, mermas por 24.500 toneladas de fruta. En términos relativos, la caída de ventas interanual por los puertos de Buenos Aires fue superior al 90%.
Esto se dio fundamentalmente porque no existió la tradicional corrida, por parte de las empresas, por la “primicia”. Históricamente los exportadores frutícolas buscaron colocar volumen en Europa apenas iniciada la temporada de pera del hemisferio sur para aprovechar la ventana comercial que era generada por la falta de fruta durante las primeras semanas del año. Pero enero de 2015 fue para el olvido aquí en el Valle. Los productores no pudieron recolectar su fruta porque no tenían dinero para pagar la cosecha. Las empresas no compraban la pera porque no sabían si la iban a poder vender, por lo tanto, miles fueron las toneladas que quedaron en la planta sin comercializar. Y por último, el paro de los trabajadores impidió durante el primer mes del año embalar fruta para su exportación.
Todo esto determinó que la temporada de pera este año comenzara a fines de enero, con las consecuencias económicas y financieras que esto trae aparejado, y perdiendo la posibilidad de colocar fruta primicia en ultramar.
En definitiva, y en términos de volumen, las colocaciones en el exterior no modifican sustancialmente la tendencia que se proyectaba hacia inicio de la temporada. Distintos empresarios consultados por “Río Negro” coinciden en señalar que en el año en curso se exportarán entre 70.000 y 110.000 toneladas menos de fruta respecto del 2014.
Y esto es realmente preocupante ya que la pasada temporada fue la peor de las últimas décadas en términos comerciales para la fruticultura valletana.
La estadística dada a conocer por la terminal Portuaria Patagonia Norte (TPPN) da cuenta de que durante el primer bimestre del 2014 las exportaciones hacia ultramar totalizaron las 66.700 toneladas, cifra muy lejana a aquella de la temporada 2007 que mostraba exportaciones por más de 180.000 toneladas en el bimestre (ver infograma adjunto).
En definitiva, al Valle de Río Negro y Neuquén dejarán de ingresar este año, si se comparan con las ventas del 2014, entre 60 y 100 millones de dólares sólo por menores colocaciones en ultramar. Un número no menor, teniendo en cuenta la crisis económica y financiera que vive la actividad.
Cómo están las peras
Un reciente informe elaborado por la Secretaría de Fruticultura de Río Negro, con corte de estadísticas al 24 de febrero de este año, señala que las ventas de peras en Europa se mantienen activas y el stock a fin de enero quedó intermedio a los años de abundancia (2014-2012) y superior a los de escasez (2013-2011), aunque más cercano a los primeros.
Temporada jugada
Todo indica que la temporada de peras para el Valle de Río Negro y Neuquén ya está jugada.
Con los deficientes ingresos que generará ultramar, sólo cabe esperar que el mercado interno y Brasil puedan compensar parte de las pérdidas que sufrirá el sistema regional con esta especie. Pero pocas son las esperanzas que hay que proyectar sobre estos dos destinos.
En primer lugar, Brasil se encuentra sumergido hoy en una profunda crisis económica, con su moneda en pleno proceso devaluatorio. Esto quita competitividad a las exportaciones de fruta del Valle, que actualmente están perdiendo mercado en manos de la pera chilena y europea; no por calidad, sino por precio.
El mercado interno argentino, por otra parte, se encuentra deprimido por la falta de consumo y una economía en franco retroceso. Tradicionalmente, este destino absorbió algo más de 90.000 toneladas de peras. Considerando el freno existente sobre la demanda y la oferta de frutas sustitutas, datos optimistas señalan que podría absorber esta temporada algo más de 100.000 toneladas de pera. Un volumen que no termina de modificar la tendencia macroeconómica del sistema frutícola del Valle de Río Negro y Neuquén.
Fuente: rionegro.com.ar