(Fuente: Portal Caña) El monitoreo de plagas debe realizarse durante todo el año para evitar pérdidas de rendimiento en los lotes. Por eso conversamos con Marcos Isas, integrante de la Sección Zoología Agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres
Elasmopalpus lignosellus: otra razón para evitar la quema
Durante los meses de primavera una de las plagas más comunes es el Elasmopalpus lignosellus, que ataca los lotes donde el productor practica la quema de la caña en pie o del rastrojo. Se trata de un gusano que está por debajo del nivel del suelo y realiza perforaciones en los brotes, disminuyendo la población, lo cual afecta directamente el rendimiento del cañaveral. “Para esta plaga no existe el control con insecticidas, porque al estar debajo del suelo, no hay químicos que puedan actuar donde se aloja. Es por esto que recomendamos mantener el rastrojo, especialmente en la fase de brotación del cultivo. En caso de quema accidental o que por otro motivo no se haya podido mantener el residuo de cosecha, una alternativa para combatir esta plaga es el riego”, aseguró Isas.
Oruga Militar Verdadera: la enemiga de los brotes
Otra de las plagas que atacan al cañaveral es Pseudaletia unipuncta, conocida como Oruga Militar Verdadera. Ésta también ataca a los brotes, pero es menos dañina que Elasmopalpus lignosellus, ya que se encuentra sobre la superficie de la tierra, produciendo cortes que disminuyen la población de tallos a futuro.
En este caso, al contrario del anterior, la plaga se ve favorecida por el rastrojo, pero a pesar de esto, desde la EEAOC se recomienda ampliamente conservar el residuo de cosecha, ya que es mucho más sencillo lidiar con la Oruga Militar Verdadera porque puede ser controlada con insecticidas. El técnico explicó a Portal Caña que la colocación de los productos químicos debe hacerse en horas de la tarde o noche, para que las temperaturas sean lo más bajas posible y porque el insecto tiene el hábito de salir a la superficie en horas de la tarde, por lo que hay más probabilidades que sea alcanzado por el insecticida. La EEAOC sugiere la aplicación de piretrina (deltametrina, lambdacialotrina, cipermetrina, etc) con una dosis de 120 a 150 cm3/ha. También se puede usar Clorpirifós con una dosis de 250 cm3/ha, con al menos 150 litros de agua por hectárea, para favorecer la llegada del producto.
Oruga Cuarteadora: una plaga que nace en las malezas
Si bien la Mocis latipes, conocida como Oruga Cuarteadora no está presente todos los años, es muy importante realizar un monitoreo durante los meses de verano, ya que cuando aparece en grandes densidades produce defoliación en el cañaveral, pudiendo en casos extremos consumir por completo las hojas de la planta. “Uno de los grandes problemas, es que el insecto ataca muy rápidamente, pudiendo eliminar la superficie foliar de un día para el otro. Por esto se recomienda monitorear esta plaga no sólo en la caña, sino también en las malezas que presente el lote, ya que los individuos se alimentan en primer lugar de hojas de algunas especies como “pasto blanco” (Digitaria sanguinalis), “gramilla” (Cynodon dactylon) y “pasto ruso” (Sorghum halepense) y luego pasan a la caña”, comentó el especialista.
Una de las recomendaciones que brinda la EEAOC para su control preventivo es mantener limpios los callejones y libre de malezas el surco, la trocha y la cabecera del cultivo. En el caso de tener que realizar un control químico de esta plaga, una vez que se cuenten más de 17 orugas por metro lineal de cultivo durante el monitoreo, se deben realizar aplicaciones terrestres de Clorpirifos con una dosis de 600 cm3/ha con el agregado de 2 litros de aceite, Lambdacialotrina 5% 125 cm3/ha, Gammacialotrina 15 % 25 cm3/ha y Tiodicarb 80% 100 gr/ha.
Para obtener una máxima eficiencia, la aplicación debe hacerse en horario del atardecer y con un volumen de caldo no inferior a los 150 litros por hectárea, para poder atravesar la maloja presente en el surco. En caso de tener que realizar aplicaciones aéreas porque los campos se encuentran muy enmalezados, o bien porque la altura del cañaveral no permite ingresar, pueden realizarse aplicaciones aéreas de 30 litros por hectárea.
Gusano Perforador: la plaga más temida
“Durante los meses previos a la cosecha – entre marzo y abril -, el productor debe realizar monitoreos periódicos para detectar la presencia de la Diatraea saccharalis, conocida como Gusano Perforador, una de las plagas más dañinas. Cuando se la detecta, se debe cosechar los lotes afectados lo antes posible ya que este gusano ingresa en el interior del tallo mediante perforaciones que permiten la entrada de otros patógenos que disminuyen el rendimiento fabril de la caña”, explicó el técnico y agregó que es muy restringida la posibilidad de realizar un control mediante insecticidas de esta plaga, porque el período en el que el gusano está expuesto – antes de que perfore el tallo y se aloje en el mismo – es muy corto y por esto la mayoría de las aplicaciones no resultan efectivas.
Para detectar la plaga, se cortan muestras de diez tallos en cada lote y se observan las perforaciones, teniendo en cuenta el número de entrenudos totales y perforados. Una vez que se confirma que el lote está infectado, se debe tener en cuenta este factor a la hora de planificar la cosecha, y priorizar los mismos, para minimizar el daño.
“En los últimos ensayos que realizamos, vimos que fertilizar en exceso con urea puede atraer a esta plaga, porque aparentemente el exceso de nitrógeno que no es aprovechado por la planta, emite partículas volátiles que tendrían cierta atracción sobre las mariposas que colocan sus huevos sobre la superficie foliar. Por esto recomendamos hacer un uso racional de los fertilizantes nitrogenados y combinarlos con biofertilizantes”, concluyó