(Fuente: EEAOC publicada en La Gaceta) Aconsejan utilizar una densidad más baja a las acostumbrada en los campos
“Contamos con las herramientas que proporciona la genética y al ambiente no lo podemos cambiar, pero sí es posible conocerlo un poco más. Esto implica no hacer pronósticos, sino recurrir al pasado y fijarnos en las estadísticas”, expresó Daniel Gamboa, coordinador del proyecto Maíz y Sorgo de la Estación Experimental “Obispo Colombres” (EEAOC).
En esa línea, el técnico razonó que las decisiones deben tomarse en base al análisis de las condiciones de producción. Por ejemplo, si en 10 años no ha llovido, es un factor que debería incidir en las acciones del productor.
“Si se tienen en cuenta factores como densidad, ambiente, manejo y fertilización, se puede saber con qué híbridos trabajar, aunque el factor económico nos lleva muchas a veces a hacer lo que podemos, antes que lo que debemos”, admitió.
En cuanto a la densidad, el profesional dijo que si se toman los rendimientos de las micro-parcelas, estimados en 10.000 kilos, la densidad recomendada sería entre 65.000 y 70.000 plantas por hectárea. Pero si estamos en un ambiente de 6.000 kilos, una densidad de 48.000 plantas “sería muy buena”.
“Cada cual buscará la mejor opción según el ambiente, pero si tomamos los promedios de la última campaña, pensamos que entre 55.000 y 60.000 plantas por hectárea es un número razonable. En los ensayos de la Estación Experimental hemos visto que la mayoría de los puntos de evaluación marcan una densidad de 50.000; y que cuando llegamos a 65.000 plantas -al margen del material-, hemos ganado 950 kilos hasta ahí. Si nos vamos a 80.000 plantas, asumimos un riesgo muy alto y la ganancia es baja, prácticamente de 170 kilos”, explicó Gamboa.
Se recomendó que cuando se hace una previsión de cultivos en una zona marginal con limitantes hídricas, se debería sacrificar algo de rendimiento, pero no poner en riesgo el cultivo. Por lo tanto, se debería utilizar densidades más bajas a las acostumbradas. “Podemos bajar plantas sin asumir un riesgo alto, dato importante para la zona de cultivos donde el ambiente no es propicio, ya sea por el suelo, las temperaturas o el régimen de lluvias. Los técnicos de las empresas conocen este tema y han bajado densidades con muy buenos resultados en años complicados”, manifestó Gamboa.
“Ante la pregunta por parte de los productores acerca de cuántas plantas deben sembrar, mi respuesta es que pongan las recomendadas, aunque tratando de distribuirlas lo mejor posible. He observado mayor cantidad de resultados positivos distribuyendo plantas que aumentando densidades”, finalizó el técnico.