(Fuente: Bichos de Campo, Matías Longoni) El visible empuje de algunos comunicadores para torcer esta decisión oficial incluso sirvió para colocar el asunto en la agenda presidencial. El lunes Mauricio Macri recibió a las partes y les pidió que intenten encontrar una solución.
Asombra el despliegue que está teniendo en importantes medios de comunicación el caso del trigo HB4, que fue desarrollado en la Argentina por la empresa Bioceres pero que la Secretaría de Agroindustria decidió no aprobar a pedido de la cadena triguera, que tiene temor a perder exportaciones del cereal por el rechazo de algunos mercados a los alimentos transgénicos. El visible empuje de algunos comunicadores para torcer esta decisión oficial incluso sirvió para colocar el asunto en la agenda presidencial. El lunes Mauricio Macri recibió a las partes y les pidió que intenten encontrar una solución salomónica en el plazo de 60 días. Ya se verá si eso es posible.
Asombra el despliegue de algunos que más que periodistas parecen voceros empresarios. Sobre todo porque ahora alzan la voz por el caso del trigo transgénico de Biocerees y alertan del peligro de que la Argentina pierda el tren en la carrera tecnológica por pecar de conservadora. Pero nada dijeron en su momento del rechazo a otro cultivo genéticamente modificado que fue desarrollado en el país y que no salió al mercado por decisión del propio sector productivo, en un caso semejante. Se trata de una caña de azúcar transgénica desarrollada nada menos que por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), entidad señera de la producción agropecuaria del noroeste, enclavada en Tucumán. Sigue leyendo →