
(Fuente: La Gaceta, EEAOC) Las últimas precipitaciones llegaron justo a tiempo, cuando la poca disponibilidad de agua comenzaba a sentirse.
Las condiciones edáficas y climáticas fueron óptimas y acompañaron a la siembra del maíz. A esto se sumaque los productores hicieron un buen uso de las herramientas tecnológicas respecto a los genes en semilla y que la fertilización fue adecuada. Todo esto permitió que las plantas llegaran, antes de las lluvias que se dieron esta semana que pasó, con una buena estructura.
Las últimas precipitaciones se desencadenaron en el momento exacto en que las condiciones del suelo empezaban a complicarse por la poca disponibilidad de agua, destacó Daniel Gamboa, Sigue leyendo



