Rindieron homenaje a al profesor Néstor Grau

 

A 50 AÑOS DE EGRESADOS. Los siete amigos que honraron a Grau. Entre ellos el Dr. Daniel Ploper, Director Técnico de la EEAOC

(Fuente: La Gaceta)Para celebrar sus 50 años de egresados, siete amigos viajaron por el NOA y visitaron la tumba del que fue su docente.

Suele suceder que, más que dejar huellas indelebles en nuestra formación académica, algunos docentes, desinteresadamente, contribuyen a nuestro desarrollo personal. Así ocurrió para un grupo de siete amigos, egresados del Gymasium hace 50 años, quienes, en un viaje por el NOA visitaron la tumba de su ex profesor Néstor Alejo Grau, a quien rindieron homenaje.

Nacido en 1928 en Angastaco, Salta, Grau fue el único hijo del matrimonio de catalanes de Cayo Grau y Palmira Miralpeix. Criado con un pie en Angastaco y el otro en Salta capital, Grau llegó a Tucumán con el propósito de conseguir un título universitario. Estudiando Filosofía, conoció a su compañera de camino, María Luisa Oehler, con quien tuvo tres hijos: Alfredo, Mariana y Ricardo. Grau tuvo a cargo muchas cátedras en Filosofía y Letras, en la entonces Escuela de Educación Física (hoy Facultad) y en escuelas experimentales de la UNT, como la Sarmiento y el Gymnasium.

“Ellos como matrimonio estuvieron en aquella época en donde el docente lo era en cuerpo y alma. Era la época de los inicios de nuestra facultad, donde un docente se hacía cargo de varias asignaturas. Fueron sumamente dedicados a la profesión. Para mi, María Luisa fue una maestra, y lo mismo se dijo siempre de Néstor”, relatóAdriana Sleibe, profesora de la facultad de Filosofía y Letras.

“Mi sensación es que la vida no le dio mucho tiempo. -explicó su hijo Ricardo- Sus colegas, afirmaban que él estaba en una etapa de despegue. Los artículos sobre su persona que se escribieron después de su muerte remarcaban la coherencia de su pensamiento con su ser”.

El homenaje

Daniel Ploper, junto a sus compañeros de la promoción 1968, decidieron embarcarse en un viaje por los 50 años de egresados. Y en esa travesía se hicieron un tiempo para llegar a Angastaco y rendirle honor a su mentor del secundario. “Fue tan importante para nosotros que nos pareció que correspondía ir y estar en su lugar de descanso eterno. Estando ahí, a todos nos embargó una emoción muy fuerte. Sentíamos una profunda relación con su alma”, comentó Ploper.

“Mirando su tumba recordamos lo que nos había dejado. A mí, una vocación viva docente y el atender a nivel personal a cada alumno. Soy licenciado en filosofía y fue Grau quien me despertó esa vocación, sin duda. También lo hizo con el montañismo”, reveló Julio Santillán.

Eduardo Astudillo, también asistente de la travesía, afirmó: “creo que debe ser recordado como un maestro y como un profesor. Grau nos daba clases al aire libre, bajo los árboles del parque 9 de Julio, en la época que íbamos a clases en la Facultad de Filosofía y Letras. Junto a él, practiqué varios años el montañismo, siempre fue muy responsable”.

Su pasión académica se entrelazaba con su amor por la naturaleza. Miembro de la Asociación Tucumana de Andinismo, Grau fue uno de los pioneros en montañismo y senderismo en la provincia. Alcanzó diversas cumbres y montañas del Noroeste argentino, pero sin dudas la hazaña más importante fue su ascenso al Aconcagua.

Grau mostraba gran pasión por la docencia. “Muchas veces salíamos de viaje al campo y a la montaña. La mayoría de las ocasiones íbamos acompañados por sus estudiantes. Él era un líder, muy querido por ellos y también por sus colegas”, aseveró su hijo Ricardo.

Claudia Quiroga, escritora de “Vigencia de la filosofía platónica en el pensamiento de Néstor Grau”, relató la historia de un alumno del profesor. El joven se encontraba en una caminata por el funicular de San Javier junto a su maestro y algunos compañeros. Próximos a descender una columna, comparó su miedo con el de Sócrates a la hora de beber la cicuta. “No descender hubiera sido ceder ante Anito, Meleto y Licón; no había opción”, escribió.

Santillán contó lo que Grau le respondió al preguntarle este por qué le gustaba el montañismo. “Cuando estoy arriba, y desde ahí veo la ciudad, la veo como una maqueta pequeña. Lo que yo consideraba como un gran problema cuando estaba abajo inmediatamente se relativiza cuando estoy arriba. Me doy cuenta que aquel gran drama que yo tenía no es más que un pequeño alfiler frente a tanta belleza”.

A causa de un cáncer, Grau falleció a los 45 años. Sus restos descansan en el cementerio de Angastaco junto a los de su esposa. Su legado cobra gran relevancia para la filosofía, y también para el montañismo de Tucumán. Para Grau, la filosofía no debía solamente estudiarse. Ella debía ser descubierta ya que se encontraba en la vida de cada uno de los hombres.

One thought on “Rindieron homenaje a al profesor Néstor Grau

  1. Inès Valdez 26 diciembre, 2018 / 21:21

    Muy buena nota. Que gran gesto de humanidad.

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